Colegiata Santa María la Mayor de Toro

La Colegiata de Santa María la Mayor de Toro es uno de los monumentos románicos más sobresalientes de Castilla y León y un símbolo monumental de la ciudad de Toro. Su construcción comenzó a mediados del siglo XII, durante el reinado de Fernando I, y se prolongó hasta el siglo XIII, combinando elementos románicos con los primeros rasgos del gótico.

El templo se alza en un lugar privilegiado, sobre un altozano con vistas al río Duero, y destaca por su majestuosa cúpula gallonada, una de las más bellas del románico español. Este cimborrio, visible desde lejos, está sostenido por un tambor octogonal con ventanas que filtran la luz hacia el interior, creando un efecto de recogimiento y espiritualidad.

La planta de la colegiata es de cruz latina con tres naves y crucero, y su portada occidental —conocida como la Portada de la Majestad— es una obra maestra del románico final. En ella se combinan relieves policromados que representan escenas del Juicio Final, la Virgen entronizada y figuras de apóstoles, ángeles y profetas. La policromía original, que aún se conserva en parte, ofrece una visión única del arte románico en su máximo esplendor.

En el interior se conservan importantes obras de arte, entre ellas un magnífico retablo mayor renacentista realizado por el escultor Juan de Juni y el pintor Nicolás de Bussy, así como un valioso órgano barroco y numerosas tallas y pinturas de los siglos XVI al XVIII.

A lo largo de los siglos, la colegiata ha sido testigo de acontecimientos históricos, como la estancia de la reina Juana I de Castilla (Juana la Loca) y su corte. Fue declarada Monumento Nacional en 1892, y hoy sigue siendo uno de los principales destinos turísticos y espirituales de la provincia de Zamora.

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